martes, 22 de septiembre de 2009

El Cloro y sus daños en nadadores(estudio comparativo).



El efecto de los oxidantes utilizados para la asepsia del agua de las piscinas puede tener un efecto indeseable directo debido a su acción principalmente oxidante sobre diversos epitelios del sujeto que disfruta del medio acuático. Este aspecto, ya señalado desde hace años, también se contrasta con las afectaciones, sobre todo de carácter infeccioso, por una mala desinfectación del agua. Se ha descrito desde la alteración de la piel o de las mucosas (conjuntiva, oral, genital), la del conducto auditivo, y la del esmalte de las piezas dentarias o de tejidos más nobles, como puede ser la córnea ocular. Aunque en el caso de la sensibilidad de la piel hay que tener en cuenta que cerca del 50% de los humanos tenemos una cierta hipersensibilidad a ciertas sustancias, por lo que somos, en general, sensibles a diversos biocidas no específicos. En el caso de la afectación de las mucosas, además del proceso químico directo sobre el tejido celular, el exceso de limpieza de la zona elimina el conjunto de bacterias que ocupan una zona propia del ser humano, lo que facilita la colonización por otras. En el caso del conducto auditivo, además del exceso de limpieza, la eliminación del cerumen protector y el efecto del compuesto oxidante, el barrido con torundas de algodón erosionando la piel del conducto, con la consiguiente facilitación de la entrada de gérmenes nocivos, y el uso de tapones que permiten una maceración de la zona por el exceso de humedad, son factores que facilitan la inflamación y la infección.
En este texto básicamente nos referimos al impacto del cloro sobre la salud del individuo, pero lo cierto es que otros elementos utilizados en la asepsia del agua actúan de forma similar en mayor o menor magnitud. El bromo también afecta a la piel y a las faneras en sujetos sensibles, así como al aparato respiratorio, y se sabe del efecto directo el ozono sobre el epitelio respiratorio en el individuo en reposo y durante el ejercicio, que sin duda es más intenso cuando su actividad es sinérgica a la del cloro.

EFECTO A LARGO PLAZO
La alteración del epitelio ocasiona molestias al individuo que le obligan a dejar por un tiempo la práctica de la natación. El uso de cremas protectoras adecuadas, la ingesta e incluso la aplicación de probióticos y la protección y el cuidado de la higiene ocular y ótica facilitan la recuperación y evitan recaídas. Sin embargo, el mejor preventivo es no permanecer en contacto con ese medio nocivo, cambiando de piscina si no es posible que se modifiquen las propiedades del agua en la que el sujeto se baña.
Un efecto a largo plazo que se está valorando recientemente y no exento de una carga epidemiológica importante es la génesis de patologías tumorales por los derivados de los productos para la desinfección del agua, cuando son ingeridos a través del agua potable. En el momento actual es todavía aventurado asegurar que este riesgo si existe, sea importante para el usuario lúdico y ocasional de la piscina, de una forma superior al que se pueda producir por un consumo de agua con la presencia de estos derivados. La investigación en este aspecto está en marcha y su verdadero impacto lo conoceremos en un tiempo prudencial.
CONCLUSIONES
• La práctica de la natación es saludable en muchos aspectos cuando se desarrolla en un lugar seguro y con la orientación adecuada.
• Los compuestos utilizados en la desinfección del agua no producen trastornos en el ser humano si se hallan en las concentraciones correctas y el sujeto permanece allí un tiempo moderado. Sólo los individuos sensibles son susceptibles de presentar algunos síntomas en esas condiciones.
• Los sujetos sensibles, o aquellos con enfermedades respiratorias, alérgicas o dermatológicas, anuncian antes que los demás el exceso de estos compuestos.
• La práctica de la natación en la infancia no produce asma, y está por determinar si es verdad que los individuos con predisposición a padecerla la manifiestan antes. De todas maneras, en el momento actual no puede considerarse que la natación sea el deporte ideal para el asmático, sobre todo en la infancia.
• Sólo el nadador competitivo, que entrena en el ámbito de la piscina durante mucho tiempo y a lo largo de muchos años, padece con más frecuencia una hipersensibilidad del aparato respiratorio que tiene unos síntomas como el asma y se trata igual.
• El contacto con el agua de la piscina no produce cáncer ni lo facilita

Si afecta el color de la pieza dentaria ya que el Cloro en nadadores de elite,o que practican màs de 4 veces a la semana, con un promedio de 11 meses,se produce una erosion quìmica sobre el esmalte ,exponiendo la dentina ,y dejando la pieza màs amarilla...el nadador debe usar protector o cubetas individuales para nadar.En sus etapas iniciales se considera que el desgaste dental no es dañino. Sin embargo, a medida que progresa puede generar hipersensibilidad dentinaria, pérdida de la forma y color del diente y requerir una compleja intervención de reconstrucción. A pesar de ello mucha gente no es consciente de las consecuencias del desgaste dental y de las medidas que pueden tomarse para proteger los dientes de este lento e insidioso proceso